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Una de las
máximas intocables de los servicios de atención al cliente, al menos desde
que se comenzó a extender la popular sentencia que afirma que “el
cliente siempre tiene la razón”, es que no hay que llevar nunca la contraria
al consumidor ya que es el que en primera y última instancia garantiza el
éxito de nuestra empresa. Aunque, por lo general, la frase se refiera a que
es preferible dar tu brazo a torcer y conservar un cliente que no hacerlo y
perder diez compradores, cada vez existe más evidencia de que, efectivamente,
el consumidor rara vez tiene la razón en sus quejas. La última muestra en
este sentido es un reciente estudio publicado en el Journ al of Marketing
Research, realizado por Lea Dunn y Darren W. Dahl de la
escuela de negocios Sauder de la Universidad de British Columbia en Vancouver
(Canadá), que afirma que es más bien al contrario: cuanto más se queja un
cliente, más probable es que sepa en su fuero interno que no tiene ninguna
razón.
Si se nos
dice que la culpa del fallo es nuestra, estaremos más inclinados a protestar
en atención al cliente “Mostramos que cuando se le da oportunidad de quejarse
a los consumidores que tienen una atribución interna de culpa hacia el fallo
del producto, son mucho más negativos con dicho producto y con su evaluación
de la marca”, concluyen los investigadores canadienses de psicología y marketing
social. En otras palabras, cuando nos sentimos mal con nosotros mismos por
la adquisición de dicho producto –o por no haber comprendido
correctamente su funcionamiento o utilidad–, estamos destinados a descargar
toda nuestra ira en los servicios de atención al cliente de la empresa a la
que hemos adquirido el producto.
La culpa
del consumidor
Lo más
llamativo en el presente estudio es comprobar de qué manera el sentimiento de
culpa condiciona nuestras creencias y actitudes: los profesores dividieron en
dos grupos diferentes a los encuestados, entre aquellos que pensaban que eran
los únicos que habían tenido problemas con el producto adquirido, y aquellos
a los que se les dijo que era un fallo frecuente y que no era culpa suya,
para comprobar que reaccionaban de manera muy diferente, y además,
completamente opuesta a lo que cabría esperar. Es decir, frente a lo que
parecería dictar la lógica, aquellos a los que les fue señalado que el
error era de la compañía y no del consumidor, tendían a ser mucho más
comprensivos con la marca que aquellos a los que se les había hecho creer
que el fallo era suyo. Precisamente, estos reaccionaban a la defensiva cuando
era su turno de realizar una reclamación frente a los servicios del
consumidor. Una última diferencia definitiva: el primer grupo, aunque supiese
que la culpa no era suya, estaba más dispuesto a admitir una hipotética
equivocación que el segundo, que sabía con total certeza que la culpa era
suya.
“Cuando
piensas que es tu culpa que el producto falle, te proteges a ti mismo y
proyectas la culpa”, señalaba la investigadora Lea Dunn. En realidad, lo
que aquí está en juego es el habitual mecanismo de autoprotección que se pone
en marcha cuando sabemos que la responsabilidad de un error es nuestra pero
admitirlo sería altamente dañino para nuestra autoestima. Como se señala en
el estudio, “cuando el fallo se percibe como amenazante, tanto las
evaluaciones posteriores como el contenido de las quejas cambian”. Además,
las nuevas tecnologías y formas de comunicación son especialmente relevantes
en este sentido. Puesto que la mayor parte de ellas no se realizan en persona
–en cuyo caso se atenuarían de manera significativa–, es más probable que los
consumidores expresen su malestar de manera mucho más enconada y con una
frecuencia mayor, ya que “han dejado de existir la inconveniencia, vergüenza
o la amenaza de la confrontación social” que sí aparecían en las relaciones
en persona.
Las
empresas deben estar preparadas para ser más constructivas que nunca en su
relación con el cliente. Por supuesto, la moraleja para los servicios de
atención al consumidor son muy claras si lo que se pretende es evitar
problemas con los clientes, y así se manifiesta en el artículo: tal y como
reza el refrán, deberíamos seguir dando la razón a los consumidores y
hacerles pensar que el fallo no es suyo. El gasto será el mismo y nos
ahorraremos tensas discusiones que en lo único en que pueden derivar es en la
pérdida de futuras ventas y en un perjuicio irreversible para la propia
imagen de la empresa. La investigación recuerda que, debido a que ahora
los consumidores están más inclinados a quejarse que antes, y que lo van a
hacer de manera más feroz, las empresas deben estar preparadas para ser
más constructivas que nunca en su relación con el cliente.
Sentirse
mejor después de discutir
La
bibliografía que existe respecto a este tipo de comportamientos por lo
general se había centrado en las empresas que efectivamente habían
proporcionado un mal servicio o un producto que no era el prometido. Y lo que
estudios como el realizado a finales de los años setenta por Claes Fornell
y Robert A. Westbrook demostraron en el pasado es que, como
sospechábamos, nos quedamos mucho más contentos después de habernos quejado
frente a la compañía que nos ha vendido un producto defectuoso. “Quejarse es,
en definitiva, una manera de que los demás sepan tus sentimientos cuando la
decepción por un producto aparece”, señalaban ambos estudiosos en aquel texto
canónico, que también reconocía que la información del consumidor debería
ser complementada por una educación del mismo que le hiciese saber dónde
buscar esta información y cómo comportarse en estos casos.
Por su
parte, Valerie S. Folkes señaló en un estudio publicado a mediados de
los años ochenta bajo el nombre de Reacciones del consumidor al fallo del
producto: un enfoque atribucional en una dirección completamente opuesta
al presente estudio, ya que afirmaba que cuando la causa del error del
producto era externa (por ejemplo, era defectuoso), nos encontramos más
inclinados a quejarnos a la compañía. Sin embargo, señalan los profesores en
su último estudio, todo eso ha cambiado para siempre gracias a la cada vez
más estrecha cercanía entre consumidor y compañía.
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miércoles, 1 de abril de 2015
LA CULPA NUNCA ES NUESTRA: QUIENES MÁS SE QUEJAN, MENOS RAZÓN SUELEN TENER
domingo, 7 de diciembre de 2014
COMERCIAL, EL TRABAJO MÁS DEMANDADO Y CON MÁS SALIDAS, PERO QUE NADIE QUIERE
Todos los niños quieren ser astronautas, futbolistas,
aventureros, profesores o veterinarios, o quizá algo más exótico. Pero ¿qué
clase de pequeño soñaría cada noche con ser comercial y conseguir los mejores
clientes para su empresa? No sólo eso, ¿qué adolescente se plantea estudiar
para ser comercial? Ninguno, y no únicamente porque no exista tal titulación
entre el amplio abanico de grados que uno puede cursar en las universidades
españolas, sino porque se trata de uno de los trabajos menos vocacionales que
podemos encontrar.
Y, a pesar de ello, no cabe ninguna duda de que el de
comercial es uno de los trabajos más demandados en España en este momento. Como
han puesto de manifiesto informes como el realizado por InfoJobs y Esade, el 40% de vacantes del año
2013 pertenecían al sector comercial y ventas. Un porcentaje que convierte a
esta profesión, en un momento tan complicado como el actual, en “la salida laboral
natural” por excelencia, como explica Ricardo Garrastazu, director
general de Sales Hunters, compañía dedicada a la selección y formación de
comerciales.
En las promociones siempre se parte del departamento comercial, puesto que
son ellos los que conocen al cliente, el producto y a la competencia
Su historia representa bien el abanico de
posibilidades que puede ofrecer este paradójico trabajo, en cuanto que sigue
gozando de mala fama tanto en la sociedad como dentro de las propias empresas a
pesar de que ofrece más oportunidades laborales que ningún otro. Su padre fue
vendedor, él fue vendedor y gracias a ese conocimiento se dio cuenta de que el
comercial tenía muchas ventajas respecto a otros trabajos: la valoración del
esfuerzo, la rapidez en el ascenso y una buena puerta de acceso a puestos
ejecutivos. Como Garrastazu recuerda, “en las promociones siempre se parte
del departamento comercial, menos en banca, y es normal, puesto que son ellos
los que conocen al cliente, el producto, a la competencia y han recopilado toda
la información de la empresa”.
Esta rápida ascensión va acompañada de un aumento
acorde en las retribuciones, que dependen en un alto grado de las comisiones
por venta, pero que también se basan en cuantiosos sueldos base. Según
la radiografía publicada por la compañía, un comercial de base puede arrancar
con un sueldo de unos 18.000 euros anuales, y cada dos años verse beneficiado
con un incremento salarial de unos 6.000 euros. “Un comercial junior
puede estar cerca de los 24.000 y el senior, de unos 30.000”, señala
Garrastazu. A partir de 6 años de experiencia, la cantidad puede ascender a los
60.000 para aquellos dedicados a gestionar las cuentas clave (key accounts)
de la compañía.
El perfil más buscado
No cualquiera sirve para comercial, claro está, y
Garrastazu recuerda que un trabajador se da cuenta de que es apto para el
trabajo o no en poco más de un año. “O eres una persona con una gran
voluntariedad, o lo normal es que te vengas abajo, y por eso se produce el
fracaso del comercial”, explica. No es un empleo para pusilánimes, ni siquiera
para aquellos que tengan unas grandes habilidades sociales o sean capaces de
hacer un gran número de contactos. No, lo importante para un comercial es
vender: se trata de uno de los trabajos más orientados a resultados, y
cuyos trabajadores reciben una mayor presión por alcanzar los objetivos. “Al
que no le gusta vender, no le gusta vender; si te parece desagradable, vas a
tirar la toalla pronto”.
Si alguien es bueno, 10 años después puede estar en un puesto de despacho,
algo francamente difícil en otros trabajos
El acceso a la carrera comercial también ha cambiado
sensiblemente en los últimos años. Hace no tanto, cualquier persona sin
titulación podía aspirar a un puesto de comercial novel, pero ahora mismo las
empresas pueden permitirse elegir a un licenciado en un sector específico: “El
perfil ha subido muchísimo. Las multinacionales ya piden perfiles que hace años
eran impensables que comenzasen en el mundo comercial”. El ascenso, no
obstante, es rápido, y depende en un alto grado del esfuerzo personal y la consecución
de clientes. En ese sentido, y dado que es un trabajo tan ligado a los
resultados, el esfuerzo obtiene su recompensa. “Si alguien es bueno y empieza
con 25, 10 años después puede estar en un puesto de despacho, algo francamente
difícil en otros trabajos. El bueno tira para arriba muy rápido”.
El de comercial es, por lo tanto, un trabajo más de
actitudes que de aptitudes, a diferencia de tantos otros más técnicos que
conforman la economía del conocimiento; casi una rara avis en el panorama
laboral moderno. “El comercial, cuando empieza, debe tener ganas y debe
inflarse a hacer visitas”, añade Garrastazu. Se trata de una cuestión de
cantidad, por lo que el volumen de la cartera es lo más importante, lo que
puede provocar una fuerte frustración a aquellas personas con una menor
resistencia mental.
El lado negativo de las ventas
No todo son ventajas, claro. Quizá el gran problema
del comercial en España sea la falta de reconocimiento que dicha
dedicación tiene tanto dentro como fuera de la empresa. Es lo que sugiere una encuesta realizada todos los años por Sales Hunters, y en la que la compañía
pregunta a los comerciales por su grado de valoración. “Todos los años la respuesta
es la misma: me siento igual o peor”, explica Garrastazu. Aunque cree que poco
a poco la habitual visión del comercial empezará a cambiar, aún sigue primando
la sensación del que se dedica a ventas es aquel que no ha sido capaz de
encontrar nada mejor.
El comercial que lleva unos años trabajando sabe que será para toda su vida
Una sensación que no se tiene en otros países como
Estados Unidos, donde los comerciales están mucho mejor valorados dentro de la
estructura de la propia organización. “En Johnson & Johnson, todos los
jefes vienen del mundo comercial, algo normal en el mundo anglosajón”,
explica el director de Sales Hunter, que recuerda que en dicho país sí hay
preparación para ser comercial, profesionales que considerados como una
importante pieza dentro de la empresa. “Todos los elogios van dirigidos a que
los comerciales estén contentos”.
Sin embargo, y a pesar de tratarse de uno de los
trabajos menos vocacionales del mundo, Garrastazu recuerda que, una vez
alguien ha probado que el de ventas es un sector que le gusta y en el que
se ve capaz de funcionar, es muy difícil que sienta ganas de abandonarlo. “Las
personas que llevan ya un tiempo tienen callos en las manos. No es un trabajo
que queme porque el proceso de asimilación del conocimiento se adquiere en poco
tiempo. El comercial que lleva unos años trabajando sabe que será para toda su
vida”. O, en otras palabras, once a salesman, always a salesman.
lunes, 10 de noviembre de 2014
GENERA CONFIANZA EN TUS CLIENTES EN SOLO 7 PASOS
En este artículo quiero ayudarle a comprender como en
las ventas el factor confianza es fundamental, debemos generar y mantener la
confianza de nuestros potenciales clientes, porque si no hay confianza no
hay ventas.
Le comparto 7 puntos que considero muy importantes
y que lo ayudaran tanto si va a dar los primeros pasos en su proyecto
comercial, como si ya administra una Empresa y necesitas mejorar los
resultados. Más clientes fortalecen la actividad de tu negocio y generar
confianza en ellos le ayudara a mostrar la mejor versión de tu empresa y
mejorar tus relaciones, que es a lo que apuntamos.
Me gustaría que puedas ver este vídeo, para que
puedas comprender todo lo que te estoy comentando en este artículo porque vas a
poder evidenciar lo que esto significa en el mundo moderno.
Se trata de la Representación del famoso anuncio de
McGraw-Hill de 1958, “El hombre en la silla”. La venta comienza mucho antes de
entrar en contacto o llamar al cliente. Con anuncios en publicaciones de
negocios.
Ya desde esa época se entendía que era necesario crear
empatía y generar confianza con los clientes antes de solicitar un pedido, pero
hoy después de 55 años todavía existen muchas compañías que no se dan por
enteradas y siguen aplicando las técnicas antiguas y no entienden que el mundo
está cambiando y la tecnología avanzando aceleradamente.
Manos a la obra: empezamos a generar
confianza en Potenciales Clientes
Cuando las personas o clientes potenciales buscan o
están explorando productos para comprar, o también buscan compañías, y
profesionales con quienes trabajar, tenemos que tener en cuenta que hay varios
aspectos que enviaran un mensaje el cual le ayudaran o generaran confianza
rápidamente.
Primer Paso: Tenemos que tener una página
web profesional
Lo primero que hará su potencial cliente es buscar en
internet para más información sobre usted, asi que esa es su primera
impresión que se llevara de Ud. de su Empresa ya que es alli donde generara
empatía agrado y confianza, tiene que tener en cuenta estos detalles como
imágenes de buena resolución textos bien redactados letras legibles, los
colores que coordinen, porque aunque parezca mentira esto podría dar señales
negativas.
Segundo Paso: Es muy importante Aparecer en
los medios de Comunicación
Esto genera credibilidad y reputación. A los medios no
les importa que tan grande sea su empresa, sino que tan relevante es su
historia para su audiencia
Genere contenido para medios de comunicación,
Ofrézcase como conferencista para eventos gremiales o empresariales también
puede crear un libro electrónico y ponerse en contacto con otra empresa para
ofrecerlo en forma gratuita.
Tercer Paso: Su material promocional tiene
que ser de calidad
El reflejo y profesionalismo de su compañía son sus
materiales publicitarios y de Marketing acá no hay que ahorrar dinero. En esto
están incluidas: las tarjetas de presentación, las facturas, las fotografías,
los videos corporativos, volantes promocionales, folletos informativos, etc que
son los que en definitiva le darán presencia a su Empresa y su Marca
Cuarto Paso: Los testimonios de clientes
satisfechos
Los testimonios son una herramienta muy poderosa,
porque es el aval de terceras personas que prueba que lo que Ud. promete
lo cumple. Les puede pedir que le hagan un vídeo o que lo hagan por escrito
contando lo que Ud. hizo por ellos.
Quinto Paso: Muestre resultados con casos de
éxito
De esta manera hará demostraciones de que su negocio
genera resultados tangibles por que estará probando que sus promesas de
Marketing no son solo promesas, si no que logran resultados concretos en clientes reales. y de esta manera logra que clientes
potenciales conozcan los beneficios que su empresa logro para otros.
Sexto Paso: Importante la Garantía
Brinde una garantía de devolución de dinero para dar
tranquilidad a los clientes.
Ya que el prospecto sabrá que si no está satisfecho
puede recibir su dinero de vuelta.
Con esto logra minimizar los riesgos.
Séptimo Paso: Otra alternativa “Productos o
Servicios de prueba”
La prueba sin compromiso reduce el riesgo “nada se
pierde con probar” es lo que pensaría nuestro cliente, como el caso de
las garantías lo que logramos con esto es incrementar la tasa de cierre
por que es mayor la probabilidad de que lo compren.
Una venta es
la consecuencia de haber acompañado a un cliente a lo largo de todo el proceso
para que lo conozca le agrade, y confié en Ud., sus productos / servicios y su
negocio.
Monica
Leeser
DECÁLOGO DEL BUEN VENDEDOR
Recibía hace uno o dos días un mensaje en el que
Antonio Crespo me enviaba un vídeo sobre su propio decálogo de la venta que
desde su punto de vista puede servir a los vendedores, y la verdad es que ha
parecido interesante publicarlo.
Las expongo brevemente aunque abajo está el vídeo
completo.
1.- Qué te guste Vender, esto es fundamental, que disfrutes
con la venta y además si conoces encima todo el desarrollo del producto
completo, mejor que mejor, puedes creer mucho más en el producto que vendes.
2.- Qué empatices con tus compañeros y con los clientes, va todo unido, empatizar con los compañeros es fundamental para el buen
vendedor, esto le hace sentirse apoyado por esa empatía se traslada también a
los clientes.
3.- La sonrisa debe ser lo primero, de un buen vendedor lo primero que
se debe ver es la sonrisa, es el punto de presentación y contacto con el cliente siempre.
4.- Salir cada día optimista, el buen vendedor siempre debe
pensar que hoy va a ser un gran día, tanto o más como lo fue ayer y como lo
será mañana. Una frase interesante: La felicidad empieza por caminar erguido.
5.- No postergues, citas, reuniones, encuentros, etc. lo que sea, no lo dejes para
después, esto es algo fundamental al igual que la puntualidad para un buen
vendedor.
6.- Nunca muestres prisas al cliente, ni prisas, ni agobios, ni ansias.
un buen vendedor debe hacer que el tiempo esté a tu favor.
7.- Según él es muy subjetiva, y es que es muy
importante que el buen vendedor tenga cultura, que le guste el teatro,
cine, en general cultura y cosas que se hacen en su ciudad.
8.- Aficionarse a jugar al ajedrez, el buen vendedor que juega a
la ajedrez aprende estrategia, y hay que saber cuáles son los movimientos y las
variables que manejan los clientes.
9.- Un buen vendedor ha de regirse por el principio de
honradez y rigor en el
trabajo, es mejor perder una buena venta que perder el prestigio.
10.- Todo lo anterior está bien, pero también es
interesante que de vez en cuando aparezca la suerte, que siempre aparece a
aquellos que se lo mereces y que salen a la calle con tesón, ganas y esfuerzo.
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